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Friday, November 7, 2014

Cerrado taller en ortopedia del Municipio La Habana Vieja

    El único taller en ortopedia del Municipio La Habana Vieja en la calle Monte #61 fue cerrado en la mañana del pasado Lunes por peligro de derrumbe.


    Por Mario Hechavarria Driggs, La Habana
    Reportero Independiente,


El techo del local está en muy mal estado y a punto de colapsar debido a las filtraciones de aguas residuales del edifico que tiene en los altos. Los trabajadores fueron liberados en espera de ser re-ubicados. Los clientes son remitidos para el taller CUBA-RDA, del Municipio Playa.

Romelio Cañizares Aguado técnico ortopédico señaló que la filtración está dañando el almacén. Este problema fue reportado en numerosas ocasiones, pero hasta el momento no se hecho nada y el agua sigue cayendo.

Romelio dice que el Ministerio de Salud Pública no puede asumir el arreglo del edificio, ese es un problema del Poder Popular municipal. Además explicó a la prensa independiente que un técnico en ortopedia es él que toma las medidas, confecciona y diseña las prótesis ortopédicas diagnosticadas por los médicos.

Otra instalación habanera que tuvo que ser cerrada por las filtraciones es el taller de la óptica de reparaciones mayores “Almendares” ubicado en la calle San Miguel 258 del Municipio Centro Habana.

Friday, October 10, 2014

Luces y sombras de la disidencia cubana

    Disentir públicamente en una autocracia como la de los Castro es un acto de valor incuestionable. No creo que ningún opositor pacífico o periodista independiente tenga madera de mártir.




Pero en cada denuncia exigiendo democracia y respeto por los derechos políticos y económicos en su país, los disidentes transitan por un campo minado.

Que va desde una paliza, linchamientos verbales de corte fascista y la amenaza real de ser sancionado a muchos años de cárcel. La historia de la disidencia cubana es tan larga como la revolución de Fidel Castro.

Los métodos han variado. Pero no el propósito: que Cuba se convierta en una nación democrática. Los verdaderos artífices de las tímidas reformas que implementa el General Raúl Castro son los disidentes y periodistas independientes.

Antes que el régimen de los hermanos de Birán diseñara reformas económicas, la ilegal oposición pacífica demandaba aperturas en pequeños negocios, el sector agrario y la derogación del apartheid en el ámbito informativo, tecnológico o turístico que convertía al cubano en ciudadano de tercera clase.

No fue el presidente Raúl Castro y su séquito de tecnócratas encabezados por el zar de las reformas económicas, Marino Murillo, los primeros en demandar cambios en la vida nacional. No.

Cuando Castro I gobernaba la isla cual si fuese un campamento militar, los actuales ‘reformistas’ ocupaban puestos más o menos relevantes dentro del gobierno y las fuerzas armadas.

Ninguno alzó su voz públicamente para exigir reformas. Nadie dentro del establishment se atrevió a escribir un artículo pidiendo transformaciones inmediatas de corte económico o social.

Si tales cuestiones se discutían en reuniones del Consejo Estado, los ciudadanos no nos enteramos. La aburrida prensa nacional jamás publicó una nota editorial sobre el rumbo o los cambios que debía emprender Cuba.

Quizás la iglesia, en alguna carta pastoral, con tono mesurado, abordó ciertas aristas. Los intelectuales que hoy se nos presentan como políticos de una izquierda moderna también callaban.

Quien sí levantó la voz públicamente fue la disidencia interna y gran parte del exilio cubano.

A fines de los 70, cuando Ricardo Bofill fundó el Comité Pro Derechos Humanos, además de reivindicar cambios en materia política y respeto por las libertades individuales, demandaba aperturas económicas y transformaciones jurídicas en el derecho a la propiedad.

A raíz del surgimiento de la prensa independiente en 1995, se pudieran imprimir varios tomos de artículos reclamando mayor autonomía económica, política y social en la vida de los cubanos.

Si algo no ha faltado en la disidencia son programas políticos. Gran cantidad de documentos se han lanzado en los últimos 45 años, uno detrás del otro.

Y todos, desde los redactados en la etapa de Bofill, pasando por La Patria es de Todos de Martha Beatriz, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano y Félix Bonne, el Proyecto Varela de Oswaldo Payá hasta La Demanda por otra Cuba de Antonio Rodiles o Emilia de Oscar Elías Biscet, han reclamado más libertades ciudadanas.

A la oposición local se le puede criticar por su escaso margen de maniobra dentro de la comunidad. Pero no debemos soslayar sus méritos indudables en la petición de reivindicaciones económicas y políticas.

Las actuales reformas económicas establecidas por Castro II dan respuesta a varias demandas medulares planteadas por la disidencia. No pocos opositores sufrieron golpizas, acosos y encarcelamientos por reclamar algunos de los actuales cambios que el régimen pretende anotarse como sus triunfos políticos.

Las derogaciones de absurdas prohibiciones como la venta de casa y autos, viajes al extranjero o acceso a internet, han sido un discurso permanente dentro las propuestas disidentes.

No podemos pasar por alto que mientras en una época el temor, conformismo o indolencia colocaban un zipper en la boca a mucha gente, un grupo de compatriotas exigían reformas y libertad de expresión a riesgo incluso de sus vidas.

Actualmente, mientras el debate de algunos intelectuales cercanos al régimen se centra en el aspecto económico, como si los derechos políticos no fueran también inalienables, los opositores continúan reivindicando aperturas políticas.

Ellos pudieron ser abuelos que cuidaban de sus nietos. O funcionarios del Estado que discurseaban sobre la pobreza y la desigualdad, manteniendo dos comidas al día, autos con choferes y viajando por medio mundo en nombre de la revolución.

Decidieron apostar por la democracia. Pero esa dosis de heroísmo indudable que significa levantar la voz en una sociedad autocrática, no puede soslayar las sombras de nuestra disidencia.

La corrupción, nepotismo, falta de transparencia y el absurdo ‘finquismo’ personal en el que se transforman casi todos los proyectos opositores debiera acabar. Los involucrados en un cambio democrático en Cuba saben de lo que hablo.

Entre los disidentes, se ha vuelto habitual conversar sobre tropelías, tráfico de influencias y robos de dinero de algunos líderes disidentes.

Ocurre que opositores al frente de asociaciones o grupos, rehúyen contestar acerca del dinero, la cifra que reciben y cómo la administran.

Tratan el tema monetario como si fuese ‘secreto de estado’. Pero las financiaciones de ONGs gubernamentales o privadas, son asunto público en Estados Unidos y Europa. No es difícil averiguar las cantidades y los nombres de las personas o grupos a los cuales van destinados.

Hay varias reglas que debieran cambiar, para que en el futuro la disidencia en Cuba no se transforme en partidos e instituciones corruptas.

La primera: la cantidad de dinero recibida debiera ser del conocimiento de cada uno de los integrantes del grupo, asociación o proyecto.

La segunda: por mayoría de votos, se debiera decidir de qué forma se debe gastar o priorizar esos fondos.

La tercera: las decisiones del grupo también debieran ser consensuadas. Sea un viaje al extranjero de capacitación o para hacer lobby político o el ingreso de un nuevo miembro.

La cuarta: las críticas abiertas a los métodos de dirección o estrategias no debieran ser óbice para expulsar de manera arbitraria a un miembro.

En grupos disidentes están ocurriendo otros fenómenos negativos y preocupantes. Como el manejo de fondos al libre albedrío del líder o jefe y declararle guerras sucias a otros grupos con la intención de ningunear y destrozar sus planes.

En los últimos tiempos, se han creado movimientos que parecen empresas familiares o clanes de mafiosos leales a un capo. Hay opositores que se han convertido en ‘agentes de viajes’ y con una estancia en el extranjero, ‘premian’ a sus socios más incondicionales.

Otro giro de 180 grados que debiera hacer la oposición es de carácter estratégico. Trabajar para la comunidad. Sus mejores aliados políticos son sus vecinos en el barrio.

Siete de cada diez cubanos están disgustados con el estado de cosas. Se debiera capitalizar ese enojo. Los logros de disidentes al estilo de Antonio Rodiles, Manuel Cuesta Morúa, Martha Beatriz, Elizardo Sánchez o José Daniel Ferrer, no debieran ser terreno fértil para la formación incipiente de un caudillismo de nuevo tipo.
Creo que estamos a tiempo de atajarlo.

Saturday, October 4, 2014

En mal estado las aceras y calles de la capital

    Debido al mal estado de las aceras y avenidas del municipio capitalino La Habana Vieja se producen a diario accidentes entre la población, principalmente los ancianos.


    Por Mario Hechavarria Driggs, Reportero Independiente | La Santanilla


[caption width="800" align="alignright"]Calle bajo reparacion en La Habana Vieja, Cuba Calle bajo reparacion en La Habana Vieja, Cuba[/caption]

Afirmaciones de la Doctora Grisel Luisa Martínez Sarria especialista en ortopedia del Hospital Ortopedicode La Habana: “A este hospital llegan a diario personas con una luxación en el tobillo o con la cadera fracturada por haberse caído en la calle o por meter el pie en un registro abierto”. “Cuando les preguntas donde ocurrió el hecho a menudo te dicen que en la Habana Vieja”. Afirma la doctora.

Estos accidentes generalmente ocurren en la mañana, cuando la gente sale apurada para el trabajo y no se fija por donde caminan. Los más vulnerables son los ancianos que para ayudar en su casa van al mercado en horas tempranas.

En la Habana Vieja se realizan desde hace un año, trabajos en soterrado eléctrico y en las conductoras de agua potable y albañales. Muchas veces los obreros por descuido dejan un registro abierto o no ponen vías de acceso en las zanjas para que se pueda pasar sin peligro.

Acerca del Autor
Mario Hechavarria Driggs es un periodista independiente residente en La Habana, Cuba.