Showing posts with label la prensa. Show all posts
Showing posts with label la prensa. Show all posts

Sunday, November 30, 2014

Los sero-irresponsables de la info-irresponsable Mileyda

    Buenas y valederas muchas de las “reflexiones” del escrito acerca del SIDA de Mileyda Menéndez Dávila, reportera de la prensa oficialista cubana. Hoy mismo aparece en el caudal noticioso mundial la buena nueva de que en quince años más el SIDA ya no será una epidemia global.


    CubaenVivo - Redacción
    Servicios de Información LinCu


[caption id="attachment_3788" align="alignright" width="550"]El poblado El Rincon en las afueras de La Habana Cuba El poblado El Rincon, en las afueras de La Habana, Cuba.[/caption]

Cualquiera escribe falsedades en la prensa cubana

Lástima que usted misma es info-irresponsable al afirmar cosas que no tiene por ciertas y que de hecho son falsedades. Usted escribe: "Los primeros casos detectados en Cuba... se trataba de jóvenes que habían cometido delitos u otras faltas, así que su aislamiento social tenía un doble motivo". Eso usted lo inventó aquí, ahora. Los nombres en los expedientes de los primeros casos de SIDA en Cuba, quienes fueron internados en un sanatorio cerca de El Rincón, no eran necesariamente delincuentes. Esa es la verdad que al menos a mí me consta personalmente.

Si usted ya sabe que “la mayor epidemia es la ignorancia voluntaria, que se ceba en todos los niveles académicos, estratos sociales, edades y géneros”, no veo qué necesidad tiene usted de repetir tal falta como si se tratara de una epidemia que se creía incurable como lo es el SIDA.

Decir falsedades en la prensa nacional no ayuda a Cuba, a su noble, valerosa y humilde gente, y este tema en particular ofende a una parte de los lectores de su diario, señora.

Aun usted y su Editor pueden salvar la preciosa parte educativa de su escrito si publican una sincera disculpa suya a los familiares de aquellos enfermos y fallecidos en Cuba presa del SIDA, sea personas que hayan cometido delitos –los que usted identifica en una correspondencia delincuente-portador del HVI- o aquellos enfermos y víctimas que nada tienen que ver con delitos, los cuales son probamente la mayoría.

A continuación CubaenVivo edita íntegramente el artículo de la periodista cubana.


    El asunto del sida llegó a mis oídos en 1986 a raíz de los primeros casos detectados en Cuba, pero pasó una década antes de conocer directamente a personas en esa situación y me resultó impactante porque se trataba de jóvenes que habían cometido delitos u otras faltas, así que su aislamiento social tenía un doble motivo.

    [caption id="attachment_3782" align="alignleft" width="550"]Irresponsable ante la sociedad los Editores cubanos Irresponsable ante la sociedad los Editores cubanos[/caption]

    De visita en el sanatorio donde habitaban comprendí que la vida no era corta, como suele decir mi madre, sino frágil: cada persona puede elegir a conciencia si se pertrecha de recursos para prolongarla con calidad y sentido, o si la lleva al abismo en actos disfrazados de libertad y placer.
    Fue muy difícil escuchar sus historias, y peor aún la de sus amigos fallecidos, cuyos rostros me mostraban en documentales de unos meses atrás. Pero había ido a aprender y eso hice. Urgido de la necesidad de trascender en una situación que por entonces era una clara «condena» a muerte prematura, aquel grupo aprovechó la visita para darnos herramientas con que organizar la labor de prevención en la Universidad del territorio.

    Me llevé folletos, anécdotas, condones… El recurso más valioso, el que perdura hasta hoy, es la certeza de que cualquiera puede caer en ese limbo porque la vía sexual es la más expedita para infectarse y en ese aspecto solemos ser muy vulnerables, tal vez porque dejamos decidir al corazón o las hormonas, y estos tienen la manía de escuchar más al sur que al norte de nuestro ombligo.
    La manera en que la epidemia ha progresado en Cuba es dolorosa porque es absurda. La tasa de incidencia sigue siendo baja en comparación con la región caribeña y en los gráficos las cifras totales parecen mantenerse en una suave pendiente ondulatoria, pero la estadística tiene siempre un sesgo de irrealidad.

    Con certeza podemos hablar de miles de personas diagnosticadas en casi tres décadas y de millones de pruebas que tranquilizaron —en ese minuto— a quienes las solicitaron voluntariamente o debieron hacerlas, por requisitos de su empleo o para recibir algún servicio de salud.
    ¿Serán datos suficientes para sentirse a salvo? Aunque pocos, en Cuba hay individuos que saben su condición de portadores del VIH y se niegan a recibir ayuda, para no aparecer en registros de su comunidad. Es su derecho, pero si en su balanza emocional pesa más la privacidad que la vida, ¿puede confiarse en que traten con responsabilidad a sus parejas potenciales? ¿Puede esperarse acaso que lo hagan el resto de los pacientes controlados, quienes reciben atención médica, dieta nutricional, consejería…?

    Pensemos que sí. Tengo magníficos ejemplos de personas que decidieron hacer de su condición no deseada un sentido de vida y apuestan cada mañana porque su ejemplo sirva de referente a los demás. Confiemos incluso en quienes establecen nuevas parejas con individuos seronegativos y toman todos los cuidados posibles para protegerles y mejorarse a sí mismos, con la esperanza puesta en otra cura, además del amor.

    El mayor peligro, a mi ver, está en la gente serodesconocida: la que nunca se ha hecho una prueba porque desprecia su importancia o por miedo a escuchar una verdad que no le gustaría enfrentar. La que pinchó su dedo una vez y ya se cree inmune. La que prefiere confiar en la cara bonita y la palabra ajena porque si insiste mucho puede perder su gran conquista.

    La mayor epidemia es la ignorancia voluntaria, que se ceba en todos los niveles académicos, estratos sociales, edades y géneros; se refugia en nuevos hábitos de liberalidad sexual y vulnera hogares mediante una doble infidelidad, cometida por quien falta al compromiso de exclusividad sexual sin tomar medidas de barrera y también por su pareja, que sabe, pero no exige protección porque eso sería «autorizar más traiciones».

    Después de aquella visita al sanatorio he conocido al menos un centenar de personas con VIH. Algunas me quedaban lejos emocionalmente, fueron encuentros casuales o de trabajo que me ayudaron a entender mejor la situación. Otras resultaron muy cercanas a mi cariño, y tras el susto inicial no me canso de pedirles cordura, autocuidado y contención.

    Pero hay que abrir los ojos: por cada seropositivo hay miles de serodesconocidos a nuestro alrededor, y buena parte se merece también el cartelito de seroirresponsables: no solo por huir al pinchazo revelador, sino porque se lanzan una y otra vez al desafuero sin importarles si resultan transmisores o receptores del virus, y hasta ambas cosas a la vez.

    Sin embargo, prefieren no pensar en eso porque en su ecuación vital pesa más una hora de sexo que media vida de angustias y medicamentos difíciles de combinar.

Thursday, October 16, 2014

Bloqueo estadounidense impacta en la música cubana

    Disminuyeron en el último año las presentaciones en vivo y conciertos de los músicos cubanos en EE.UU. y la prensa cubana le echa la culpa al "bloqueo". Para nada menciona el artículo el rechazo hacia los artistas castristas ni la estricta selección de calidad propia de los espectáculos en el mundo libre.


    CubaenVivo - Redacción
    Servicios de Información LinCu


En el mundo verdadero, en el que la persona paga parte de lo que suda para asistir a los espectáculos culturales, nadie da un centavo para ir a ver personas haciendo cualquier cosa en un escenario; el público paga para ver profesionales (igual en el deporte). Las presentaciones de los artistas cubanos en Miami y en la mayoría de las ciudades de los Estados Unidos están "calzadas" por el largo billete del régimen cubano y de esa manera logran presentar algunos de los espectáculos. No traten de decirle algo diferente a los cubanos "de afuera".

No vengan a bailar en la casa del trompo. Aquí todo el mundo sabe 1) que el gobierno de los Castro tiene dinero más que suficiente para pagar por los "espectáculos culturales" de los artistas cubanos en el exterior y 2) que el gobierno cubano paga para que se publiquen sus mentiras en medios de prensa americanos y mundiales. No hace ni un mes la CNN publicó que La Habana está entre las diez ciudades más saludables del mundo.

Este es el artículo integro de Juventud Rebelde


Las presentaciones en vivo y conciertos de los músicos cubanos en Estados Unidos, disminuyeron en el último año por causa del bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por el gobierno norteamericano desde hace más de cinco décadas.

Según el informe del Ministerio de Cultura, que comprende un análisis de Abril del 2013 a Marzo del presente año, aunque la cantidad de proyectos ejecutados resulta similar a la del año 2012, la cantidad de músicos que viajaron decreció en relación al año anterior, de 365 a 298.

La contratación comercial en este sector fue limitada y por esta razón los artistas viajaron a la nación norteña en calidad de intercambio cultural, dejando de percibir un millón de dólares por concepto de contratación comercial.

Los conciertos que se realizaron en territorio norteamericano, formaron parte de proyectos que restringieron la comercialización de esas agrupaciones durante el período comprometido, asegura el documento.

El bloqueo impidió la promoción y difusión de nuestros talentos, deprimiendo a valores ínfimos los precios de venta y limitó el disfrute de los productos cubanos por las amplias masas poblacionales de todos los continentes del planeta, señala.

Esto se debe principalmente a que este mercado es dominado por grandes transnacionales, controladas en su mayoría, por capital estadounidense, puntualiza la declaración.

De haberse firmado contratos económicos por estas presentaciones, se estima que 250 mil dólares procedentes de los ingresos netos, serían dirigidos a las Empresas de la Música por prestación de servicios, acota el informe.

Por otra parte, la comercialización discográfica resultó dañada al negar Estados Unidos la oportunidad de acceder directamente a este mercado, razón por la cual las operaciones se realizan a través de terceros.