Saturday, December 6, 2014

Para el régimen el Dr. Báez es un suero anti-Ébola en dos patas

    A fin de cuentas alegrarse de la sanación de un ser humano es saludable espiritualmente para uno mismo, aunque aquél sea una escoria social.




[caption id="attachment_4201" align="alignright" width="550"]Ayuda cubana para espiar Ayuda cubana para espiar[/caption]

Muy contentos por acá por la recuperación del Sr. Báez Sarría, el médico militar cubano que se contagió con Ébola mientras cumplía una misión del gobierno cubano en Sierra Leona, una de las naciones de África Occidental más golpeadas por la terrible enfermedad.

Aun no queda claro cómo es que el médico cubano enviado junto a sus compañeros con la doble misión de ayudar a curar enfermos de la peligrosa epidemia y de paso espiar cuanto ocurra alrededor, fue a parar a Suiza para ser reparado después de sufrir una avería en Sierra Leona, si Suiza no es una potencia médica como lo es Cuba y el Hospital Universitario de Ginebra no se compara con los adelantos científicos que menean a diario los profesionales, profesores y estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y el CIMEQ, donde han fallecido gentes tan famosas como el Comandante Eterno, el venezolano golpista Hugo Chávez.

Pronto el doctor Báez Sarría, de regreso en Cuba, servirá de Conejillo de Indias para los experimentos de fármacos que realiza el gobierno cubano. Félix Báez es ahora un frasco de suero anti-Ébola en dos patas. Irónicamente él, quien sirvió para reforzar la opresión de sus pacientes en las cárceles cubanas, deberá servir físicamente como antídoto de una epidemia.

El incidente sufrido por el médico militar Báez Sarría fue solo un aviso. Un aviso bien claro que recibió el cubano para que públicamente admita que faltó a su juramento como galeno y divulgó información falsa sobre la salud de prisioneros políticos cubanos, algunos de ellos ya fallecidos, ante una comisión que trataba de indagar sobre el respeto a los derechos humanos por la dictadura en Cuba.

Mire, señor doctor, ahí está el Coronel Tortoló, quien se negó a cumplir la orden del Fidel Castro de inmolarse en Granada, y no pasó nada. Usted, Báez puede hacer igual e intentar salirse de las dos condenas eternas, tanto la divina como la de los cubanos quienes no lo pueden decir, pero lo repudian y lo excluirán de la Historia de los patriotas.

Coronel Dr. Félix Báez Sarría: quítele de encima ese enorme pendón de vergüenza histórica a sus hijos y nietos y declare la verdad públicamente ahora que tiene oportunidad de hacerlo. La muerte del traidor a su pueblo y a su Patria es una muerte eterna, doctor.

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